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domingo, 28 de noviembre de 2010

Con R mayúscula

El taller de MaríaTeresa se escribe con R mayúscula
La R de la nueva era: RECICLAR, REUTILIZAR, REDUCIR
Y mucho más:
Es un taller de acción frente a la recesión.
Un espacio de rescate de emociones, memoria y libertad. Incluso de música y poesía.
Un taller para la recreación personal, que enreda con la imaginación.
Y para el reencuentro de lo colectivo, lo comunitario y lo compartido.
El Taller de MaríaTeresa reivindica la belleza de lo cotidiano y de la naturaleza.
Para proclamar la utilidad de todas las cosas y de todos los actos. Nada es en vano.
Sin rizar el rizo: en este taller se tejen complicidades, amistades y nuevos horizontes.
Y se entreteje la materia: los dibujos fundidos con las telas, las flores despuntando del ropaje, el fieltro transmutado en vidriera; y los hilos pintando los retales.
Las viejas prendas se transforman, retoman su papel. Vuelven a ser útiles y quizá más bellas.
El taller de MaríaTeresa es una propuesta propia, A MI MANERA, como la nueva colección de vestidos de lana que presentó el sábado 27 de noviembre en Espazio Moda de León (Espacio Vías)
Y es una invitación al atrevimiento, a soltar amarras y a no dejarse arrastrar por la rutina, los roles y la enrededara viciosa de la crisis.
En este taller se reparte conocimiento y reconocimiento; emprendimiento y aprendizaje. Sin límite de edad, sin género de dudas.
Se recolectan risas y sonrisas. Se renuncia a la apatía. Se retuercen las penas y se renuevan las energías.
A MI MANERA es también la singular colección de prendas que las alumnas de El Taller de María Teresa han confeccionado en una experiencia novedosa de rescate de la creatividad ajena.
María Teresa, el alma y la ama del taller, dice que no hace nada. Que son sus alumnas las que dirigen su imaginación y sus proyectos.
Y no es magia.
Palabra.

www.eltallerdemariateresa.es

domingo, 7 de noviembre de 2010

El cielo desde la Resi

Ahí están, echados todavía en el suelo con sus raíces en el esportón de tierra madre, oliendo a vida y a esperanza.

Han traído tres mil y todos vamos a sembrar los nuestros.

¡Qué gozo ya esta gran promesa de verdor, de oro, de esbeltez de luz, de pájaros, en esta colina yerma ayer, pedazo del planeta que en este momento nos corresponde!

Juan Ramón Jiménez. Nº 1 de la Revista Residencia. Enero-abril 1926


Son los tres mil chopos que se plantaron en la colina del viento en torno a la Residencia de Estudiantes, que acaba de cumplir cien años de existencia.

Un lugar ideado para dar cobijo a estudiantes que, como Dalí, Lorca y Buñuel, venían de provincias para formarse en la universidad madrileña,pero cuya función era mucho más ambiciosa que la de ofrecer techo y confort.

La Residencia de Estudiantes era una de las piezas de la Junta de Ampliación de Estudios auspiciada por la Institución Libre de Enseñanza cuyo empeño en regenerar y modernizar España fue truncado por la Guerra Civil y la dictadura franquista.

¿Qué hubiera sido de España si el rumbo de las cosas no se hubiera cambiado con un golpe de Estado militar contra la democracia establecida?

Queremos pensar que el país sería hoy bien distinto. Pero ya no es tiempo de elucubrar. Ni de añorar.

Nos corresponde soñar de nuevo otro mundo posible y disfrutar del gozo de ser partícipes de su construcción. Rescatar la memoria forma parte de ese nuevo mundo en el que también las mujeres tendremos el papel que nos pertenece.

El proyecto regeneracionista de la Institución Libre de Enseñanza es irrepetible. El mundo ha cambiado. Tenemos una historia en las espaldas...

Pero hay que insistir, no desistir. Seguir trabajando y no caer en el desánimo. Y compartir con María Zambrano su empeño de que "una actitud cambia el mundo".

Desde el 29 de mayo estamos recogiendo en Astorga la antorcha de aquellas mujeres, tan poco conocidas, que también contribuyeron a cambiar el mundo en su tiempo: Las modernas, vanguardistas y otras mujeres sabias. De la mano de Marifé Santiago Bolaños y Mercedes Gómez Blesa hemos descubierto las palabras y las acciones de varias generaciones de mujeres que ahora nos iluminan. Y hemos disfrutado de su creatividad.

Ha sido fantástico contemplar La tertulia y El mundo de Ángeles Santos en el Reina Sofía; ver de cerca La verbena de Maruja Mallo y La mujer con abanico de María Blanchard. Y nos gustaría conocer aún más. Disfrutar más. Aprender más. Charlar más. Imaginar más. Cuidarnos más.

Nuestras abuelas intelectuales no son una leyenda.Ni tan pequeñas, ni tan anónimas como nos hicieron creer. Ahora ya tenemos hilo directo con ellas. Y nos acompañan en el camino.

Además tenemos nuevas compañeras (y quizá también compañeros) de viaje. No vamos solas.

Todavía quedan chopos en la Resi. Y adelfas. El otoño dora su verdor y a través de las jojas a punto de desprenderse vemos un cielo azul nítido y acogedor. Levantamos la mirada y nos damos cuenta de que en nuestro pedazo de planeta, el que nos corresponde, olemos la vida y la esperanza.