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lunes, 30 de julio de 2012

Las olvidadas

Canto Rodado

Domingo 29 de julio de 2012. Revista. Diario de León

Por ANA GAITERO

Marianne Durá y Marina Fiol fueron dos maestras impulsoras de la pedagogía Freinet en España de la II República. A través del uso de la imprenta, una técnica característica del método del pedagogo francés, fomentaron el espíritu y la acción lectora en sus alumnas. La Ridef 2012, que se celebra en León y reúne a casi medio millar de docentes de todo el mundo, ha recuperado su memoria y la de otras maestras pioneras que practicaron las técnicas Freinet como Carmen Valero, Dolors Piera, María Sánchez Arbós, Ana Gavín, Rosario Pérez Solerneu y Anna Rubies.
Una generación que al igual que sus alumnos y alumnas «tocamos el cielo con la punta de los dedos y lo perdimos», como apuntó Carmen Agulló. Con la guerra civil fueron víctimas del exilio exterior y de la represión franquista, el exilio interior. Durá y Fiol fueron depuradas y apartadas del magisterio. Y gracias a su creatividad y humildad se reinventaron: vivieron de un quiosco y de una aventura empresarial desconocida. Marina Fiol inventó las fundas de plástico para las gafas de sol.
Hubo algo a lo que no renunciaron. Su sexualidad. Fueron pareja antes y después de la guerra. En el expediente de depuración figuraban como «mujeres de moral dudosa». El lesbianismo era un tabú como lo fue durante toda la dictadura y aún mucho después de alcanzar el nuevo cielo de la democracia.
Las santas se rebelan
A las mujeres se les negaba cualquier papel que no fuera el de esposas ejemplares, madres abnegadas e hijas obedientes. Y por supuesto se les negó y se nos quiere negar ahora el poder sobre nuestro propio cuerpo. Una vez más un señor disfrazado de ley y orden pretende decidir por las mujeres. Lo de Gallardón no tiene nombre.
Es difícil sustraerse a establecer paralelismos entre lo que pasó tras el golpe de Estado del 18 de julio y lo que sucede ahora en muchos frentes, cuando nos enfrentamos a una dictadura cuyo rostro no es el de un político X, sino las caras de los que mueven los hilos de los ‘mercados’.
Pero por más que se quieran ocultar hay responsables con nombres y apellidos. Las mujeres mineras han apuntado alto. Al tejado del PP. A todos los cargos públicos que dicen estar con la causa del carbón les exigen que den un paso adelante y dimitan para presionar a un Gobierno tozudo y mentiroso. Una dimisión en bloque de alcaldes, alcaldesas, concejales y concejalas sería una gran bofetada de mucho más efecto que la ‘moranada’.
Los muy, muy limitados
Pero ya ha dicho el alcalde de León, en la cara de los mineros, que un alcalde es poca cosa (¡?). Ahora el portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago, juega al escondite con Herrera y su séquito y dice que están cuatro veces «muy limitados». Vamos, que se llama a andanas. Igual que los parlamentarios y las parlamentarias. Con tan poca autoestima, ¿a dónde vamos a llegar?
Ya no se trata sólo de los mineros. Hablamos de generaciones de jóvenes abocadas al exilio pese a tener la mejor preparación de la historia de España por una clase política que no sabe y no contesta. Pero cobra de lo lindo. Incluso dietas por vivir en León cuando su residencia, de hecho, es Madrid y alrededores. Mirénselo señores del PP (Alfredo Prada) y del PSOE (José Antonio Alonso). Lo de la honra, la ética y la vergüenza.
La democracia
no sobra
No sobran las instituciones y menos aún las juntas vecinales que no suponen ningún coste al Estado, entre otras cosas porque las tienen abandonadas. Entidades locales menores que están en el primer eslabón de la democracia representativa. La participativa está en construcción. Es la que reclama el 15-M y la que se ensaya en experiencias a pequeña escala, como la pedagogía Freinet. Francesco Tonucci, Frato, que hoy participa en el Fórum abierto de la Ridef 2012 en el IES Ordoño II, ha dicho que «si la democracia es la gestión popular del poder, cada ciudadano podrá participar en ella». La escuela es el lugar donde ensayar y entrenar a la infancia en el arte de la democracia real. Una utopía a la que docentes y ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo no renunciamos.

lunes, 23 de julio de 2012

Papá, ¿te pegaron?

CANTO RODADO

Domingo 22 de julio de 2012

Por Ana Gaitero


Un minero me contó que desde que está en huelga su hijo le pregunta cuando llega a casa: Papá, ¿te pegaron? Es sobrecogedor. Me imagino el rostro de ese niño y, sobre todo, su mente. Confusa. Y su corazón. Herido.
El niño se tranquiliza al ver a su padre. El minero se aguanta y no le cuenta lo que ha pasado. Lo que tuvo que correr por el monte. O los palos que le dieron. Ni le habla tampoco de la multa que le llegará en pocos días.
Pero los niños, como las niñas, no son tontos ni tontas. La pregunta del niño no sale de la manga. Después de casi dos meses de huelga es imposible ocultar la realidad por mucho que se quiera preservar la inocencia de las criaturas.
Me pregunto que le contará a su hijo el guardia que ha tenido que ir a disparar pelotas de goma desde el otro lado de la barricada e incluso dentro de los pueblos, como Ciñera en León. Seguramente no le contará nada. Ni siquiera sabrá que su padre estuvo allí, en aquella carretera en la que arden neumáticos.
Los que acatan
Dicen los mineros que su guerra no es contra los guardias, por muy negro lleven el traje. Y me pregunto qué le contará a su hijo el político que da la orden de cargar contra los mineros. Aquí la cosa empieza a complicarse. Porque seguro que el político pasa por ser un hombre de ley y de justicia. Un hombre como es debido. Que acata las órdenes de los más arriba con decisión.
Me pregunto qué le dirán a sus hijos y a sus hijas los políticos de más arriba. Quienes legislan y aplauden cuando a los españoles se les amputan derechos y servicios. ¿Pueden mirar a los ojos de sus hijos e hijas? Sí, me refiero a los diputados y diputadas que usted o cualquiera de los mineros en huelga votaron en las últimas elecciones del 20-N. En León, sin ir más lejos hay tres de cinco que representan a la provincia en el Congreso: Alfredo Prada, Eduardo Fernández y Arancha Miguélez. Y otros tres senadores (dos, desde que Morano les plantó con su ‘moranada’, pero les dejó planchaos): Luis Aznar y Silvia Franco.
La que insulta
Incluso a esa diputada que ha sido obligada a arrepentirse de sus mofas y malas formas. La que se ha tenido que ‘joder’ y pedir perdón en público, aunque no quiero imaginarme lo que dirá para sus adentros. La diputada Andrea Fabra.
Me pregunto de qué se habla en las sobremesas de La Moncloa. Y en las de la Casa Real, tan ejemplar que también se ha recortado el sueldín que sale de los impuestos de la ciudadanía. Y mientras busco respuestas en el vacío me asalta la imagen de otros niños y niñas, también inocentes. Los hijos e hijas de esa generación de futbolistas triunfadores, los de la Roja. Esos que por ganar un campeonato europeo —en este continente caduco y en decadencia— cobran unas primas de desmayo y hacen lo indecible por no pagar los impuestos en su país.
Me pregunto en qué clase de país vivo e incluso, seguramente atacada por una insolación, en qué clase de mundo.
Claro que si desciendo a la ciudad no me voy a consolar. La imagen del alcalde de León, Emilio Gutiérrez, sorprendido en las alturas del poder los mineros se me antojó entre histriónica (cuando les pregunta a qué colectivo pertenecen) y compasiva (cuando trata de convencer a los mineros de lo poco que vale un alcalde). Al menos tuvo el temple y la educación de mantenerles la mirada, a su manera.
Las que cierran y esperan
Hubo quien cerró las puertas a cal y canto del Palacio de los Guzmanes para que la chusma no manchara de carbón la planta noble que tanto mimo (y con dinero de los contribuyentes) ha transformado en un palacio del diseño.
Me pregunto qué le contará a su hijo o a su hija la emprendedora que decidió tirar la toalla, ahogada por las facturas. O la embarazada que espera una cesárea con una criatura de cuatro kilos en el vientre. Y que tendrá que esperar hasta la semana 41.

lunes, 16 de julio de 2012

El despertar

CANTO RODADO

Domingo 15 de julio de 2012. Revista. Diario de León

Por Ana Gaitero

"Las mujeres van el martes a las cortes de Castilla y León pero no podrán estar en la tribuna porque no hay sitio para quienes luchan por el carbón"


El martes se cumplen 50 días de la huelga de la minería. Y más de 50 días de lucha desde que comenzó el encierro en el pozo Santa Cruz. El desgaste se empieza a notar en los ánimos pese al subidón de moral que supuso la entrada en Madrid de la Marcha Negra con un apoyo multitudinario. Los mineros y las mineras se han convertido en un espejo para toda la sociedad.
A medida que la marcha minera avanzaba hacia Madrid el efecto multiplicador de su lucha se acrecentó. La columna negra consiguió ilusionar a una parte de la población para comenzar su propia lucha. Lo dijo muy claro Luis Óscar López Gavela, uno de los ochenta leoneses que se patearon los 500 kilómetros: «Hemos conseguido que la gente empiece a creer en sí misma y luche por lo suyo».
De no ser por los mineros y las mineras dudo mucho que la enfermería del Hospital de León se hubiera lanzado a la carretera, a la Ronda Este, a cortar el tráfico durante media hora después de las medidas anunciadas por Rajoy. Todo eso que dijo que nunca haría como la subida del IVA. Y lo que nunca dijo que haría como suprimir la paga extraordinaria al sector público y mermar las prestaciones por desempleo.
De no ser por las movilizaciones de la minería no creo que el personal de los Juzgados de León se hubiera atrevido a cortar el tráfico en la Avenida Sáenz de Miera durante la media hora del bocadillo. La sociedad está empezando a despertar. Estamos en ese momento en que nadie votó al PP. Sólo algún minero lo ha confesado soto voce.
Desgaste
Resistir durante 20 días y 500 kilómetros sobre el asfalto ha sido una hazaña. Pero la verdadera gesta es que esta movilización pacífica despierte a la sociedad, aunque haya gente que crea que los mineros son una casta privilegiada y el carbón ni falta que nos hace en la era de la hipertecnología.
Sin embargo, una huelga tan larga desgasta. A los mineros y a sus familias. Ya son dos meses sin que la nómina y muchos disfrutan de sus vacaciones mientras están en huelga. No cobran y pierden su tiempo de descanso.
La minería necesita una respuesta contundente de la sociedad leonesa. Más allá de las cuencas. Se hace raro ver que el día antes de la manifestación de apoyo a la Marcha Negra en Madrid en su última etapa, el 11 de junio, los sindicatos convocaran una movilización general contra los recortes en la capital. Cierto que al menos Arturo Fernández, el secretario provincial de UGT, y parte de su ejecutiva estuvieron en la Castellana.
Como estuvieron los alcaldes mineros. Los del PP y los del PSOE. Paco Castañón, por cierto, muy optimista sobre la solución del conflicto. Y no creo que espere nada del PP ni del Gobierno de Rajoy. Estuvieron allí el alcalde de Páramo del Sil, Ángel Calvo, las alcaldesas de Villablino, Ana Luisa Durán, y de Murias de Paredes, Carmen Mallo... El pedáneo de La Ribera de Folgoso... y muchos más.
Herrera no estuvo allí
Quien no se dejó caer por la Castellana fue algún representante del Gobierno de Herrera. La gente ya está empezando a cansarse de las buenas palabras y de la ausencia de hechos. Una huelga de 50 días se merece algo más que gestos. Sin embargo, las mujeres mineras —las que luchan codo con codo con sus maridos— no van a ser recibidas, o por lo menos no había cita el viernes, por el presidente de la Junta. Las mujeres van el martes a las Cortes de Castilla y León, pero no podrán estar en la tribuna porque no hay sitio. Ese es el apoyo que ofrece la Junta al carbón.
España, cuenca minera
Hay motivos para apoyar a las cuencas, a los mineros y a sus familias. Aunque haya motivos para reprochar la gestión que se ha hecho de los fondos Miner. La población no es culpable. Hay motivos porque España va camino de convertirse en una cuenca minera. Hay motivos porque la marcha negra, que continúa en las cuencas, lucha por un futuro blanco. Hay motivos porque los pilares de la democracia están en peligro.

lunes, 2 de julio de 2012

Arremangadas

Canto rodado. Domingo 1 de julio de 2012 (Revista. Diario de León).

Por Ana Gaitero

"Las mujeres mineras se han untado las manos de carbón en un acto de dignidad y de lucha para acallar a quienes llaman terroristas a los mineros"


La imagen de las mujeres de las cuencas mineras expulsadas del Senado por los servicios de seguridad es una de las que más daño ha hecho al Gobierno en el conflicto de la minería del carbón, que va camino de cumplir mes y medio. Las mujeres se han arremangado y se han untado de carbón. Protestan pacíficamente y crean redes de solidaridad.
Son muchos siglos de aprendizaje los que las mujeres llevan en las espaldas para luchar de manera pacífica. Y el siglo XX la época en la que ha cuajado la mayor revolución de la historia gracias a esa lucha pacífica. El movimiento sufragista se asentó en este tipo de movilizaciones. El feminismo, también. Olga Castrillo, una de las fundadoras de Flora Tristán, lo recordaba en la fiesta de la Dignidad en la que las asambleas de IU de Villaquilambre y San Andrés premiaron a este colectivo de mujeres combativas y al no menos combativo Manolo Sierra, a quien el alcalde de Valladolid quiere borrar del mapa tachando sus murales con las brigadas municipales —pagadas por el vecindario y todo el país— y con multas indignas.
Esa imagen de las mujeres en el Senado, digo, ha hecho mucho más daño que la cacareada y dicen que hasta multada indisciplina de voto del senador por León Juan Morano (PP) o que el intento del senador por Castilla y León, Ibán García del Blanco (PSOE) de entregar a Rajoy un casco minero.
A la carretera
Ahora las mujeres han dado el salto de ocupar las instituciones (las asturianas fueron expulsadas del Parlamento por una mujer, la presidenta del PP) a ocupar la carretera, la plaza y los pozos. La protesta organizada en Ciñera en mitad de la N-630 refuerza a este enclave minero, un pueblo surgido al albur de las explotaciones de carbón, como el emblema de la lucha minera del 2012.
¿Malo y caro?
El ruido y la ocupación del espacio destinado a los vehículos fueron sus únicas armas. Mientras, los hombres (y cuatro mujeres, también mineras) dan otra vuelta de tuerca a las movilizaciones pacíficas con la III Marcha Negra. Las mujeres del Alto Bierzo acamparon en la plaza y las de Laciana se disponen a hacer una manifestación hacia los pozos María y Calderón, donde se libraron las últimas luchas por la minería del Valle.
No se entiende, y las mujeres tampoco entienden, que se hayan destinado millones de euros en ayudas para abrir nuevas explotaciones si el Gobierno excluye el carbón nacional por «malo y caro», como dijo el secretario de Estado de Energía, Fernando Martí nada más tomar posesión del cargo.
Las mujeres de la mina —las mineras, y esposas, madres, hijas, hermanas de mineros— siempre han estado al lado de los mineros. Ahora hacen cuentas y no les salen. Los 160 millones que el Gobierno niega a las minas de carbón son calderilla para un país que se permite el lujo de dedicar cerca de 100.000 millones de euros para salvar un banco hundido por los sucesivos atracos legales de la clase política y especuladora.
No se apea del burro
Hay un run rún de fondo que hace pensar en otros motivos muy distintos a las ayudas para que el ministro Soria, avalado lógicamente por el presidente del Gobierno, no se apee del burro ni por un momento. El histórico sindicalista del SOMA-UGT asturiano apuntaba a razones políticas e ideológicas durante la etapa que realizó con los mineros entre León y Villamañán. Acabar con unos territorios con conciencia social.
Las mujeres mineras son una imagen de la dignidad necesaria. La que urge practicar día a día porque la felicidad y la libertad hay que conquistarlas para disfrutarlas. «La única lucha que se pierde es la que se abandona» (Premio Dignidad).