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miércoles, 26 de febrero de 2014

Una pizca de luna

Foto: Una pizca de luna.
En la autovía León-Burgos, camino de Sahagún
Lucero del alba se acuna sobre una pizca de luna. Tirita y alumbra. Caricia blanca. Azul amanecer. Recuerdo al primer bebé que arrullé. Hoy cumple años, mi hermano. Felicidades.  
Asterio Gaitero

domingo, 23 de febrero de 2014

Hortensia de invierno sobre boñigas

Mi amiga Carmen me envía este regalo. Una hortensia de invierno, la primera flor de la primavera que está por llegar. Es bellísima, como la estampa que imagino: una mujer madura podando un albérchigo, palabra en extinción. Tiempo que se escapa. Y yo hablando de boñigas políticas... Bueno, gracias al abono también crecen las flores. (22-02-2014).





CANTO RODADO. Revista Diario de León. Domingo 23-02-2014.
http://www.diariodeleon.es/noticias/revista/bonigas_869671.html

Boñigas

Dice Anaïs Nin en su primer diario que no le interesa nada excepto amar. La política tampoco. Escribía en Louvenciennes, muy cerca de París, en plena recesión económica de los años 30. Claro que Anaïs Nin muchas veces ha interesado más por su vida que por su obra. Fue una de las primeras mujeres en hacer literatura erótica e incluso vivió de encargos literarios de tipo pornográfico que, al igual que a Henry Miller, le pagaban a un dólar la página.
Quizá sea esta la razón por la cual los Diarios de Anaïs Nin son materia reservada en la Biblioteca Pública de León. Sus siete volúmenes parecen formar parte de una colección innombrable, aunque prestable. No pregunté a partir de qué edad.
La supuesta moralidad que rige nuestra vida social y cultural contrasta con la impúdica vida política que sufrimos. Poco a poco y sin darnos cuenta nos hemos convertido en vouyeristas embalsamados y asistimos a una suerte de prácticas sadomasoquistas sin ningún tipo de cortapisas, ni censura previa.
El ternero
A algunos sólo les falta ponerse el traje de cuero negro y liarse a latigazos. ¡Viva la libertad de la clase política! Tino Rodríguez, el secretario del PSOE de León, no es que se haya quitado la careta. Hizo desnudo integral con su teoría del ternero y su sentencia de que algunos, debe tener listas negras en su partido, «no van a volver a mamar de la vaca».
Patética frase. Destila picaresca de baja estofa. Pornografía barata. Sin erotismo ni literatura. Mamar de la vaca, Tino lo ha dicho, es el objetivo de mucha de la gente que se dedica a la política. Así nos va. El ternero está a la espera de su ubre para el 2015. Aspirará a chupar la leche que da, por ejemplo, un escaño en el Congreso de los Diputados en nombre de León.
¡La leche que mamaron!, maldice el personal. Con razón. O no. Acaba de clausurarse una exposición en la Fundación Sierra Pambley sobre la Ilustración. No vi a ninguna figura de la primera línea de la política en las conferencias y coloquios. Por suerte, ha sido una de las exposiciones más visitadas, han pasado multitud de escolares. Oí a un estudiante de Historia del Arte preguntar dónde había quedado la división de poderes en este país.
Los peces
La clase política, la que gobierna, está muy ocupada en hacer milagros. La multiplicación de los panes y los peces será el próximo anuncio de la promoción de los Productos de León. Nos explicarán la fórmula por la cual el pimiento de Fresno de la Vega o el queso azul de Valdeón multiplicarán sus ventas con doble etiqueta.
Productos de León y Tierra de Sabor acaban de sellar un acuerdo. Algo así como la compra de Whatsapp por Facebook a menos precio. La única garantía es quee todo el mundo está ya controlado. Isabel Carrasco y Silvia Clemente firman un pacto de no agresión.
La consejera de Agricultura no sale de León y la presidenta de la Diputación sienta en el palacio de los Guzmanes a un consejero tras otro. La cuestión es averiguar qué rentabilidad tienen todas estos viajes de ida y vuelta para León. ¿No se nos escurrirán las ganancias entre tanta etiqueta? ¿Se está apoyando al mundo rural para fijar población? ¿Y a las pequeñas empresas?
Los burros
En Valencia de Don Juan celebró Majo, rodeado de majas, la feria de Febrero, con tractores y sofisticada maquinaria para suplantar a burros y garañones. Pero en la feria de la política somos sus burros y burras de carga. Y mientras una élite mama de la vaca, nos salpican sus boñigas. Claro que, como dice la obra de ConTesta Teatro, No hay pueblo sin boñiga. Algún día saldremos de esta miseria y las vacas darán leche a sus terneros y para abonar la tierra, ya sabemos, nada como las cagarrutas de oveja. Saldremos de esta miseria, pero no sin la política. Hay que apearse del burro. La política es nuestra.



Hortensia de invierno. Foto: Carmen F. Marcos

martes, 4 de febrero de 2014

De vuelta a casa





En Villaornate. Diciembre 2013. Foto: Secundino Pérez
Aquí estoy, en medio de dos calles. Delante de la casa en la que nací hace 49 años.

El cumbre mira a Platerías y las ventanas, con la puerta principal, a la calle Mayor.

Es de adobe y tapial, aunque ahora está forrada de ladrillos.

Los suelos eran de barro, cubiertos de mazarrón rojo y encerados. Baldosas en la cocina de invierno, mosaico en la de verano. Ahora ya no sé como son. Hace mucho tiempo que no los piso salvo en sueños.

La escalera en la que a veces nos sentábamos para jugar mis hermanas y yo, en verano,  mientras mi padre dormía la siesta en un escaño, iba a parar al doble, algo así como un desván. Una segunda planta sin habitar, pero llena de historias. Misterioso lugar en cuyo techo colgaban las alambres de secar el tabaco que mi abuelo trajo de Cuba. También había unas tinajas de miel, de los enjambres del huerto; racimos de uvas sobre unos papeles de periódico y algunos muebles viejos.

La casa en la que yo nací tenía pozo, cocina económica, chimenea, vasares y muladar. Arca y baúles, tinajas y cántaros. Gallinero y cuadra para los gochos. Una mesa cuadrada en el comedor con pañitos blancos de ganchillo y, sobre ellos, unas bandejas de cristal para los dulces de la fiesta. Puerta verde, persianas verdes y un carro verde.

En la esquina de calle Mayor con Platerías había una piedra grande, llena de arrugas, irregular, porosa, sobre la que  yo me subía a cantar.


Así era la casa de la calle Mayor