AVicente Pueyo le conocí hace casi 25 años, cuando aterricé como «práctica» en Diario de León, en la, para mí, legendaria sede de Lucas de Tuy. Una redacción joven y muy nueva -”media plantilla se había pasado a la competencia-” y con muchas ganas de sacar adelante cada día el mejor periódico.
Vicente, a primera vista me pareció un hombre serio, aunque por encima de su barba, entonces negra, brillaba una mirada entre divertida y curiosa. Por las tardes, la redacción era una sinfonía de máquinas de escribir, un ir y venir a la sala de los teletipos, un subir y bajar las escaleras que comunicaban el taller de montaje con la primera planta, un salir y entrar del director y del redactor jefe a aquel espacio abierto poblado de mesas metálicas con tableros de cristal y gente que levantaba la cabeza de vez en cuando para cantar una noticia o echar unas risas.
Vicente escribía casi de todo. No sé si porque era verano o porque era la costumbre. Crónicas municipales, de cultura, de patrimonio y hasta de salud y medio ambiente cuando aún no se había acuñado este término. Vicente fue un precursor silencioso en muchas cosas. Hizo reportajes de naturismo y de lo que hoy se llama feng shui. Se mereció uno de los primeros Cossío por un espléndido reportaje sobre las Lagunas de Villafáfila. Era un cosmopolita capaz de ver el mundo desde León. C on los melocotones de su tierra (Alcañiz, Teruel) y las naranjas de Valencia (la de Mamen) traía también la suave brisa mediterránea con nuevas ideas.
Bajo su pose de tímido, se escondía un atrevido. Para muestra esta Píldoras que, con el título de «Ocio peligroso», publicó el 28 de agosto de 1986 : «Seguimos produciendo cosas que no hacen falta, que sobran. Se sigue mandando a la calle a la mitad de una plantilla cuando tal vez se podría buscar una solución revolucionaria: que siguieran trabajando todos la mitad del tiempo -”con el riesgo de que sufrieran mucho hasta que se adaptasen al nuevo tamaño de su ocio». Pura y dura actualidad, Vicente.
Le recuerdo, sobre todo, como uno de los periodistas que más escribió de Riaño y más crónicas trajo de Fuensaldaña -”«en mi dos caballos amarillo», me recordó hace bien poco-” cuando la Comunidad era una entelequia sin apenas contenido.
Al terminar el verano regresé a Madrid. Vicente me llamó para trabajos dispares: desde una reunión de alcaldes y pedáneos del valle de Riaño en la que el ministro Cosculluela anunció los primeros desalojos en «muy inmediatos días», hasta la repatriación de los restos del escritor villafranquino Enrique Gil y Carrasco desde su largo descanso en Berlín este. No voy a contar los apuros que pasé en el aeropuerto de Barajas, aunque, visto desde lejos, fue muy divertido.
Ese hombre serio a quien el tiempo blanqueó sus barbas y le hizo un periodista más escéptico de puertas para fuera, me hizo reír muchas veces con su peculiar sentido del humor y con esa afición suya a inventar palabras (iconoplastas, pasos enchepaos...). Asun y yo le pedíamos cuentos por Navidad. Delicias literarias. Están en la hemeroteca. Hay una faceta narrativa y poética inédita de Vicente que se asoma en sus esmerados escritos periodísticos. También le pedíamos que nos cantara joticas para despedir las cenas navideñas. ¡Qué risas pasábamos cuando se hacía de rogar! Era una caja de sorpresas.
Su muerte repentina, brutal, nos ha dejado con una voz menos. Su marcha dolorosa ha servido para airear los males que acechan al periodismo y para reivindicar el periodismorealya . Muchas son «Flatus vocis», palabras vacías, que titulara Vicente en otra de sus Píldoras lejanas. Ya casi nadie cree en este oficio, Vicente, y la minoría que lo hace es muchas veces apartada o jubilada. Como Rosa María Calaf, que el lunes clamaba en Valladolid por el reporterismo frente al «vacío del periodismo».
Poco importa eso ahora. Lo peor es que se fue Vicente, el padre. Él, tan orgulloso como estaba de Natalia. Se fue el marido. El hijo. El hermano. El amigo. Queda el amor en soledad. Y el recuerdo.
domingo, 12 de junio de 2011
jueves, 9 de junio de 2011
Dos historias de amor
Leonard Cohen y Jesús Fernández Salvadores son los hombres de la semana. El cantante canadiense que musicó a Lorca, premio Príncipe de Asturias de las Letras. El fotógrafo de Diario de León, premio Francisco de Cossío de Fotografía. Su segundo Cossío. La voz y la mirada. La pasión y la pericia. El esfuerzo y el respeto a la sabiduría y al buen hacer.
Jesús F. Salvadores, como rubrica sus instantáneas, reflexivas incluso cuando hay prisa, vive de y para la fotografía. Cuando la cámara del Diario le da un descanso, se sumerge con su Leica en aventuras que de una u otra forma buscan retratar a su tiempo y a sus referentes. La pasión por los fenómenos de masas le han llevado a Fátima, a Lourdes... Y no en busca del milagro. Su objetivo enfoca a las diversas manifestaciones de la fe, pasión al fin y al cabo, que arrastra a los santos lugares a miles de personas cada año. Con la misma decisión se coló entre la multitudinaria plañidera durante el funeral del Papa Juan Pablo II en Roma.
Peregrinó a Cristiania, un barrio danés liberado desde hace más de 30 años, tras las huellas de la cultura hippie y recorrió largas carreteras en Estados Unidos en busca de los rescoldos vivientes del Mayo del 68. También se adentró con su cámara en la selva lacandona para retratar los ecos de la revolución zapatista. La Cuba del final del castrismo...
El fútbol, como fenómeno de masas, es otra de sus mecas. En una tinaja guarda, desde hace tiempo, todas las monedas de dos euros que pasan por sus manos para un billete con destino a Brasil 2014. Acariciando sueños y forjando proyectos se insufla dosis de energía para afrontar el día a día, a veces anodino y cargado de inanidad.
La II Marcha Negra puso la épica de la lucha minera al alcance de decenas de cámaras. Jesús F. Salvadores la vivió como un caballero andante del siglo XXI. Bien atento a la experiencia de quienes antes que él -"los abuelos Norberto y Mauricio-" retrataron la I Marcha Negra de 1992. Al acecho de todos los movimientos. En las batallas campales, en la larga marcha y en el recorrido por las cuencas en extinción desde Laciana a Tremor. Su cámara certificó la muerte del pozo Calderón antes de que Victorino Alonso hiciera oficial el cierre de la última mina subterránea de Laciana. El ascensor del pozo vertical, ya clausurado, y las vagonetas apiladas eran las imágenes premonitorias del fin.
Mis fotos preferidas de esa imponente serie son dos historias de amor. La de la niña que contempla la marcha minera arrullando una pequeña pancarta que es toda una declaración de amor y de apoyo incondicional: «Papá, estoy contigo». Una foto que, curiosamente, vimos photoseada hace unos días en ciertas dependencias de la Benemérita: «Papá, estoy con los GRS». Jesús sonrió al verla. Seguramente no vio maldad, sino ese afán que tiene la humanidad por ser querida. La foto impactó (y dio envidia) a los antidisturbios.
La otra foto es la de Marta Álvarez hablando por el teléfono negro de la mina con su esposo Pedro Leite, uno de los encerrados en el pozo Casares de Tremor de Arriba, durante la II Marcha Negra. Marta se despedía cada tarde de su marido: «... Y yo también». Cómplices de amor y lucha desde que se conocieron, camino de Madrid, en apoyo a los mineros encerrados en el pozo María durante los años 90. Ella, de Sosas de Laciana, de la estirpe del carbón; él, de Angola, 17 años de ayudante minero. Las sombras de la noche y la luz mortecina de la garita potencian la dulce firmeza de una lucha silenciosa, cotidiana, incondicional.
No nos dejaron bajar al pozo. Y mira que lo intentamos, Jesús. Hasta nos caimos en una cuneta con el coche por reincidentes. Fue un día aciago. Pero tú hiciste que al final brillara, como siempre. Enhorabuena, compañero
Jesús F. Salvadores, como rubrica sus instantáneas, reflexivas incluso cuando hay prisa, vive de y para la fotografía. Cuando la cámara del Diario le da un descanso, se sumerge con su Leica en aventuras que de una u otra forma buscan retratar a su tiempo y a sus referentes. La pasión por los fenómenos de masas le han llevado a Fátima, a Lourdes... Y no en busca del milagro. Su objetivo enfoca a las diversas manifestaciones de la fe, pasión al fin y al cabo, que arrastra a los santos lugares a miles de personas cada año. Con la misma decisión se coló entre la multitudinaria plañidera durante el funeral del Papa Juan Pablo II en Roma.
Peregrinó a Cristiania, un barrio danés liberado desde hace más de 30 años, tras las huellas de la cultura hippie y recorrió largas carreteras en Estados Unidos en busca de los rescoldos vivientes del Mayo del 68. También se adentró con su cámara en la selva lacandona para retratar los ecos de la revolución zapatista. La Cuba del final del castrismo...
El fútbol, como fenómeno de masas, es otra de sus mecas. En una tinaja guarda, desde hace tiempo, todas las monedas de dos euros que pasan por sus manos para un billete con destino a Brasil 2014. Acariciando sueños y forjando proyectos se insufla dosis de energía para afrontar el día a día, a veces anodino y cargado de inanidad.
La II Marcha Negra puso la épica de la lucha minera al alcance de decenas de cámaras. Jesús F. Salvadores la vivió como un caballero andante del siglo XXI. Bien atento a la experiencia de quienes antes que él -"los abuelos Norberto y Mauricio-" retrataron la I Marcha Negra de 1992. Al acecho de todos los movimientos. En las batallas campales, en la larga marcha y en el recorrido por las cuencas en extinción desde Laciana a Tremor. Su cámara certificó la muerte del pozo Calderón antes de que Victorino Alonso hiciera oficial el cierre de la última mina subterránea de Laciana. El ascensor del pozo vertical, ya clausurado, y las vagonetas apiladas eran las imágenes premonitorias del fin.
Mis fotos preferidas de esa imponente serie son dos historias de amor. La de la niña que contempla la marcha minera arrullando una pequeña pancarta que es toda una declaración de amor y de apoyo incondicional: «Papá, estoy contigo». Una foto que, curiosamente, vimos photoseada hace unos días en ciertas dependencias de la Benemérita: «Papá, estoy con los GRS». Jesús sonrió al verla. Seguramente no vio maldad, sino ese afán que tiene la humanidad por ser querida. La foto impactó (y dio envidia) a los antidisturbios.
La otra foto es la de Marta Álvarez hablando por el teléfono negro de la mina con su esposo Pedro Leite, uno de los encerrados en el pozo Casares de Tremor de Arriba, durante la II Marcha Negra. Marta se despedía cada tarde de su marido: «... Y yo también». Cómplices de amor y lucha desde que se conocieron, camino de Madrid, en apoyo a los mineros encerrados en el pozo María durante los años 90. Ella, de Sosas de Laciana, de la estirpe del carbón; él, de Angola, 17 años de ayudante minero. Las sombras de la noche y la luz mortecina de la garita potencian la dulce firmeza de una lucha silenciosa, cotidiana, incondicional.
No nos dejaron bajar al pozo. Y mira que lo intentamos, Jesús. Hasta nos caimos en una cuneta con el coche por reincidentes. Fue un día aciago. Pero tú hiciste que al final brillara, como siempre. Enhorabuena, compañero
lunes, 10 de enero de 2011
Queridas reinas magas
Recupero este texto (Queridas Reinas Magas) de la hemeroteca del Diario de León, 24 de diciembre del 2005 al hilo de un debate generado en facebook a raíz de una crítica de Ana Vicente al sexismo reinante en los juguetes: "Nos escandalizamos de los anuncios de detergentes, mientras nos pasa desapercibida una publicidad mucho más lesiva: en horario infantil la television. entre pocoyos -azules por supuesto-, y descerebradas Hannas Montanas, niños y niñas reciben sus correspondientes dosis de expectativas: barbies y cocinitas ante las extasiadas niñas, y velocísimos coches y monstruos de siete cabezas para los niños".
Y tiene toda la razón. Pero lo cierto es que las expectativas de nuestras hijas y de las de nuestras amigas van mucho más allá de lo que la ley del juguete dicta. No hay más fijarse en las estadísticas de la educación. Estoy viendo más problemas en la limitación que se impone a los chicos a la hora de jugar, sentir, pensar...
El rol femenino se ha ido transformado, para bien y para no tan bien; pero el masculino está un poco estancando. A algunos les va bien. A la generación de hombres que está en el poder. Esos son los que luchan, en silente resistencia, para que todo cambie y todo siga igual.
Por eso ahora nos toca actuar en las cosas concretas de cada día. Lo más sencillo. Lo más difícil. No callarnos. No quedarnos quietas. Dejar de ser niñas buenas.
De eso va esta carta que aún sigue vigente.
Queridas
reinas magas...
Queridas reinas magas:
Esta Navidad os toca a vosotras
recibir la carta de los deseos.
Ya era hora, direis. Pues sí, porque
la verdad es que siempre habeis estado
ahí, en el reino de las venturosas,
con vuestra rebeldía y vuestra
generosidad, macerando perfumes
fl orales, pero también amargos,
desde los tiempos del inexistente
jardín del Edén hasta aquí. Pocas
veces se os han reclamado vuestros
cofres fuera de los gineceos.
No tengo grandes cosas que pediros.
Pero sí muchas por las que
daros las gracias, especialmente
este año que viene, el 2006, en el
que aquí, en España, se cumplen
setenta y cinco años del reconocimiento
del derecho de sufragio a
las mujeres.
Decía Clara Campoamor, la gran
sufragista española, que era lo único
que nos había quedado de la II
República y no le faltaba razón,
aunque ahora que se van a cumplir
—vamos de aniversarios— 70 años
del comienzo de la Guerra Civil al
menos se empiezan a rescatar las
memorias de muchas de vosotras,
vuestros nombres y las hazañas
cotidianas que nunca os reconocieron.
Ni sois una, ni tres, sino un millón
por lo menos. Gracias a todas
por haber sido tan impertinentes
al transgredir los papeles que os
asignaron. La herencia que nos
habeis dejado es preciosa. A nosotras
nos toca ahora administrarla y
transmitirla sin dilapidarla.
Tenemos todos los derechos, sí. Y
estamos aprendiendo a ejercerlos,
que no es poco. Pero, las leyes no
son sufi ciente. La violencia hacia las
mujeres está demasiado arraigada
y se hace difícil de arrancar. Aquí,
como os decía, tenemos leyes que
nos protegen. Y aún así hay mujeres
y hombres que han decidido salir
a la calle cada lunes para poner
en evidencia cada nueva muerte
en la plaza de Botines de León.
Los «lunes sin sol» es una batalla
emprendida desde León contra la
complicidad del silencio.
Para estas mujeres y hombres que
no pierden la esperanza de poder
cambiar las cosas y que levantan
la voz contra el conformismo, sí
que os voy a pedir un regalo muy
grande. Son la conciencia de una
sociedad y la voz de las víctimas. Ya
no hay ninguna anónima, aunque lo
que queremos es que no haya víctimas.
Ni aquí, ni en Ciudad Juárez,
ni en Guatemala...
¡Qué grande se me hace el mundo
cuando pienso en la cantidad
de problemas que hay por
solucionar! Y, sin embargo, toda
la felicidad del mundo se puede
guardar en un recuerdo de la infancia,
que es la única patria de las
personas. Pero el mundo está lleno
de vallas.
Yo creo que la Navidad se inventó
para salvar un pedazo de esa patria
universal en la que no entran las
vallas. Y os pido, queridas reinas
magas, que se lo regalais a todos
los niños y niñas del mundo estas y
todas las navidades. Sé que tendreis
muy en cuenta esta petición.
Hay un recuerdo que guardo
amorosamente. Me gustaría que
me ayudarais a conservalo.
Entonces, calentábamos las zapatillas
de andar por casa en el horno
de la cocina económica. Daba un
gusto tremendo calzárselas después
de quitarse los zapatos, sobre
todo cuando estaban calados.
Se acercaban las Navidades y sacábamos
de una bolsa de plástico
las fi guritas de pastores con ovejas,
reyes con camellos, virgen con niño,
san josé y cuna de paja, carpintero
con banco, mujeres lavanderas, un
angelito, herodes y algún romano
despistado. Era un momento mágico,
en el que fabricábamos montañas
con carbón y nieve con harina.
El agua brotaba de un espejo o del
papel de plata del chocolate con leche,
pues no se había inventado el
«albal» y las ovejas pastaban sobre
el musgo que arráncabamos en los
costados de las bodegas.
La vida gira y las cosas han
cambiado mucho. Pero cada año
hay una caja que abrir para sacar
las fi guras guardadas con primor
(y con pereza) el año anterior. Sé
que esto no durará más que una
infancia.
Por eso es una suerte haber descubierto
que existís. Podremos
seguir, como Penélopes, haciendo
y deshaciendo la madeja. Tejiendo
con el hilo de los deseos y de la
sororidad.
A. Gaitero
Y tiene toda la razón. Pero lo cierto es que las expectativas de nuestras hijas y de las de nuestras amigas van mucho más allá de lo que la ley del juguete dicta. No hay más fijarse en las estadísticas de la educación. Estoy viendo más problemas en la limitación que se impone a los chicos a la hora de jugar, sentir, pensar...
El rol femenino se ha ido transformado, para bien y para no tan bien; pero el masculino está un poco estancando. A algunos les va bien. A la generación de hombres que está en el poder. Esos son los que luchan, en silente resistencia, para que todo cambie y todo siga igual.
Por eso ahora nos toca actuar en las cosas concretas de cada día. Lo más sencillo. Lo más difícil. No callarnos. No quedarnos quietas. Dejar de ser niñas buenas.
De eso va esta carta que aún sigue vigente.
Queridas
reinas magas...
Queridas reinas magas:
Esta Navidad os toca a vosotras
recibir la carta de los deseos.
Ya era hora, direis. Pues sí, porque
la verdad es que siempre habeis estado
ahí, en el reino de las venturosas,
con vuestra rebeldía y vuestra
generosidad, macerando perfumes
fl orales, pero también amargos,
desde los tiempos del inexistente
jardín del Edén hasta aquí. Pocas
veces se os han reclamado vuestros
cofres fuera de los gineceos.
No tengo grandes cosas que pediros.
Pero sí muchas por las que
daros las gracias, especialmente
este año que viene, el 2006, en el
que aquí, en España, se cumplen
setenta y cinco años del reconocimiento
del derecho de sufragio a
las mujeres.
Decía Clara Campoamor, la gran
sufragista española, que era lo único
que nos había quedado de la II
República y no le faltaba razón,
aunque ahora que se van a cumplir
—vamos de aniversarios— 70 años
del comienzo de la Guerra Civil al
menos se empiezan a rescatar las
memorias de muchas de vosotras,
vuestros nombres y las hazañas
cotidianas que nunca os reconocieron.
Ni sois una, ni tres, sino un millón
por lo menos. Gracias a todas
por haber sido tan impertinentes
al transgredir los papeles que os
asignaron. La herencia que nos
habeis dejado es preciosa. A nosotras
nos toca ahora administrarla y
transmitirla sin dilapidarla.
Tenemos todos los derechos, sí. Y
estamos aprendiendo a ejercerlos,
que no es poco. Pero, las leyes no
son sufi ciente. La violencia hacia las
mujeres está demasiado arraigada
y se hace difícil de arrancar. Aquí,
como os decía, tenemos leyes que
nos protegen. Y aún así hay mujeres
y hombres que han decidido salir
a la calle cada lunes para poner
en evidencia cada nueva muerte
en la plaza de Botines de León.
Los «lunes sin sol» es una batalla
emprendida desde León contra la
complicidad del silencio.
Para estas mujeres y hombres que
no pierden la esperanza de poder
cambiar las cosas y que levantan
la voz contra el conformismo, sí
que os voy a pedir un regalo muy
grande. Son la conciencia de una
sociedad y la voz de las víctimas. Ya
no hay ninguna anónima, aunque lo
que queremos es que no haya víctimas.
Ni aquí, ni en Ciudad Juárez,
ni en Guatemala...
¡Qué grande se me hace el mundo
cuando pienso en la cantidad
de problemas que hay por
solucionar! Y, sin embargo, toda
la felicidad del mundo se puede
guardar en un recuerdo de la infancia,
que es la única patria de las
personas. Pero el mundo está lleno
de vallas.
Yo creo que la Navidad se inventó
para salvar un pedazo de esa patria
universal en la que no entran las
vallas. Y os pido, queridas reinas
magas, que se lo regalais a todos
los niños y niñas del mundo estas y
todas las navidades. Sé que tendreis
muy en cuenta esta petición.
Hay un recuerdo que guardo
amorosamente. Me gustaría que
me ayudarais a conservalo.
Entonces, calentábamos las zapatillas
de andar por casa en el horno
de la cocina económica. Daba un
gusto tremendo calzárselas después
de quitarse los zapatos, sobre
todo cuando estaban calados.
Se acercaban las Navidades y sacábamos
de una bolsa de plástico
las fi guritas de pastores con ovejas,
reyes con camellos, virgen con niño,
san josé y cuna de paja, carpintero
con banco, mujeres lavanderas, un
angelito, herodes y algún romano
despistado. Era un momento mágico,
en el que fabricábamos montañas
con carbón y nieve con harina.
El agua brotaba de un espejo o del
papel de plata del chocolate con leche,
pues no se había inventado el
«albal» y las ovejas pastaban sobre
el musgo que arráncabamos en los
costados de las bodegas.
La vida gira y las cosas han
cambiado mucho. Pero cada año
hay una caja que abrir para sacar
las fi guras guardadas con primor
(y con pereza) el año anterior. Sé
que esto no durará más que una
infancia.
Por eso es una suerte haber descubierto
que existís. Podremos
seguir, como Penélopes, haciendo
y deshaciendo la madeja. Tejiendo
con el hilo de los deseos y de la
sororidad.
A. Gaitero
domingo, 28 de noviembre de 2010
Con R mayúscula
El taller de MaríaTeresa se escribe con R mayúscula
La R de la nueva era: RECICLAR, REUTILIZAR, REDUCIR
Y mucho más:
Es un taller de acción frente a la recesión.
Un espacio de rescate de emociones, memoria y libertad. Incluso de música y poesía.
Un taller para la recreación personal, que enreda con la imaginación.
Y para el reencuentro de lo colectivo, lo comunitario y lo compartido.
El Taller de MaríaTeresa reivindica la belleza de lo cotidiano y de la naturaleza.
Para proclamar la utilidad de todas las cosas y de todos los actos. Nada es en vano.
Sin rizar el rizo: en este taller se tejen complicidades, amistades y nuevos horizontes.
Y se entreteje la materia: los dibujos fundidos con las telas, las flores despuntando del ropaje, el fieltro transmutado en vidriera; y los hilos pintando los retales.
Las viejas prendas se transforman, retoman su papel. Vuelven a ser útiles y quizá más bellas.
El taller de MaríaTeresa es una propuesta propia, A MI MANERA, como la nueva colección de vestidos de lana que presentó el sábado 27 de noviembre en Espazio Moda de León (Espacio Vías)
Y es una invitación al atrevimiento, a soltar amarras y a no dejarse arrastrar por la rutina, los roles y la enrededara viciosa de la crisis.
En este taller se reparte conocimiento y reconocimiento; emprendimiento y aprendizaje. Sin límite de edad, sin género de dudas.
Se recolectan risas y sonrisas. Se renuncia a la apatía. Se retuercen las penas y se renuevan las energías.
A MI MANERA es también la singular colección de prendas que las alumnas de El Taller de María Teresa han confeccionado en una experiencia novedosa de rescate de la creatividad ajena.
María Teresa, el alma y la ama del taller, dice que no hace nada. Que son sus alumnas las que dirigen su imaginación y sus proyectos.
Y no es magia.
Palabra.
www.eltallerdemariateresa.es
La R de la nueva era: RECICLAR, REUTILIZAR, REDUCIR
Y mucho más:
Es un taller de acción frente a la recesión.
Un espacio de rescate de emociones, memoria y libertad. Incluso de música y poesía.
Un taller para la recreación personal, que enreda con la imaginación.
Y para el reencuentro de lo colectivo, lo comunitario y lo compartido.
El Taller de MaríaTeresa reivindica la belleza de lo cotidiano y de la naturaleza.
Para proclamar la utilidad de todas las cosas y de todos los actos. Nada es en vano.
Sin rizar el rizo: en este taller se tejen complicidades, amistades y nuevos horizontes.
Y se entreteje la materia: los dibujos fundidos con las telas, las flores despuntando del ropaje, el fieltro transmutado en vidriera; y los hilos pintando los retales.
Las viejas prendas se transforman, retoman su papel. Vuelven a ser útiles y quizá más bellas.
El taller de MaríaTeresa es una propuesta propia, A MI MANERA, como la nueva colección de vestidos de lana que presentó el sábado 27 de noviembre en Espazio Moda de León (Espacio Vías)
Y es una invitación al atrevimiento, a soltar amarras y a no dejarse arrastrar por la rutina, los roles y la enrededara viciosa de la crisis.
En este taller se reparte conocimiento y reconocimiento; emprendimiento y aprendizaje. Sin límite de edad, sin género de dudas.
Se recolectan risas y sonrisas. Se renuncia a la apatía. Se retuercen las penas y se renuevan las energías.
A MI MANERA es también la singular colección de prendas que las alumnas de El Taller de María Teresa han confeccionado en una experiencia novedosa de rescate de la creatividad ajena.
María Teresa, el alma y la ama del taller, dice que no hace nada. Que son sus alumnas las que dirigen su imaginación y sus proyectos.
Y no es magia.
Palabra.
www.eltallerdemariateresa.es
domingo, 7 de noviembre de 2010
El cielo desde la Resi
Ahí están, echados todavía en el suelo con sus raíces en el esportón de tierra madre, oliendo a vida y a esperanza.
Han traído tres mil y todos vamos a sembrar los nuestros.
¡Qué gozo ya esta gran promesa de verdor, de oro, de esbeltez de luz, de pájaros, en esta colina yerma ayer, pedazo del planeta que en este momento nos corresponde!
Juan Ramón Jiménez. Nº 1 de la Revista Residencia. Enero-abril 1926
Son los tres mil chopos que se plantaron en la colina del viento en torno a la Residencia de Estudiantes, que acaba de cumplir cien años de existencia.
Un lugar ideado para dar cobijo a estudiantes que, como Dalí, Lorca y Buñuel, venían de provincias para formarse en la universidad madrileña,pero cuya función era mucho más ambiciosa que la de ofrecer techo y confort.
La Residencia de Estudiantes era una de las piezas de la Junta de Ampliación de Estudios auspiciada por la Institución Libre de Enseñanza cuyo empeño en regenerar y modernizar España fue truncado por la Guerra Civil y la dictadura franquista.
¿Qué hubiera sido de España si el rumbo de las cosas no se hubiera cambiado con un golpe de Estado militar contra la democracia establecida?
Queremos pensar que el país sería hoy bien distinto. Pero ya no es tiempo de elucubrar. Ni de añorar.
Nos corresponde soñar de nuevo otro mundo posible y disfrutar del gozo de ser partícipes de su construcción. Rescatar la memoria forma parte de ese nuevo mundo en el que también las mujeres tendremos el papel que nos pertenece.
El proyecto regeneracionista de la Institución Libre de Enseñanza es irrepetible. El mundo ha cambiado. Tenemos una historia en las espaldas...
Pero hay que insistir, no desistir. Seguir trabajando y no caer en el desánimo. Y compartir con María Zambrano su empeño de que "una actitud cambia el mundo".
Desde el 29 de mayo estamos recogiendo en Astorga la antorcha de aquellas mujeres, tan poco conocidas, que también contribuyeron a cambiar el mundo en su tiempo: Las modernas, vanguardistas y otras mujeres sabias. De la mano de Marifé Santiago Bolaños y Mercedes Gómez Blesa hemos descubierto las palabras y las acciones de varias generaciones de mujeres que ahora nos iluminan. Y hemos disfrutado de su creatividad.
Ha sido fantástico contemplar La tertulia y El mundo de Ángeles Santos en el Reina Sofía; ver de cerca La verbena de Maruja Mallo y La mujer con abanico de María Blanchard. Y nos gustaría conocer aún más. Disfrutar más. Aprender más. Charlar más. Imaginar más. Cuidarnos más.
Nuestras abuelas intelectuales no son una leyenda.Ni tan pequeñas, ni tan anónimas como nos hicieron creer. Ahora ya tenemos hilo directo con ellas. Y nos acompañan en el camino.
Además tenemos nuevas compañeras (y quizá también compañeros) de viaje. No vamos solas.
Todavía quedan chopos en la Resi. Y adelfas. El otoño dora su verdor y a través de las jojas a punto de desprenderse vemos un cielo azul nítido y acogedor. Levantamos la mirada y nos damos cuenta de que en nuestro pedazo de planeta, el que nos corresponde, olemos la vida y la esperanza.
Han traído tres mil y todos vamos a sembrar los nuestros.
¡Qué gozo ya esta gran promesa de verdor, de oro, de esbeltez de luz, de pájaros, en esta colina yerma ayer, pedazo del planeta que en este momento nos corresponde!
Juan Ramón Jiménez. Nº 1 de la Revista Residencia. Enero-abril 1926
Son los tres mil chopos que se plantaron en la colina del viento en torno a la Residencia de Estudiantes, que acaba de cumplir cien años de existencia.
Un lugar ideado para dar cobijo a estudiantes que, como Dalí, Lorca y Buñuel, venían de provincias para formarse en la universidad madrileña,pero cuya función era mucho más ambiciosa que la de ofrecer techo y confort.
La Residencia de Estudiantes era una de las piezas de la Junta de Ampliación de Estudios auspiciada por la Institución Libre de Enseñanza cuyo empeño en regenerar y modernizar España fue truncado por la Guerra Civil y la dictadura franquista.
¿Qué hubiera sido de España si el rumbo de las cosas no se hubiera cambiado con un golpe de Estado militar contra la democracia establecida?
Queremos pensar que el país sería hoy bien distinto. Pero ya no es tiempo de elucubrar. Ni de añorar.
Nos corresponde soñar de nuevo otro mundo posible y disfrutar del gozo de ser partícipes de su construcción. Rescatar la memoria forma parte de ese nuevo mundo en el que también las mujeres tendremos el papel que nos pertenece.
El proyecto regeneracionista de la Institución Libre de Enseñanza es irrepetible. El mundo ha cambiado. Tenemos una historia en las espaldas...
Pero hay que insistir, no desistir. Seguir trabajando y no caer en el desánimo. Y compartir con María Zambrano su empeño de que "una actitud cambia el mundo".
Desde el 29 de mayo estamos recogiendo en Astorga la antorcha de aquellas mujeres, tan poco conocidas, que también contribuyeron a cambiar el mundo en su tiempo: Las modernas, vanguardistas y otras mujeres sabias. De la mano de Marifé Santiago Bolaños y Mercedes Gómez Blesa hemos descubierto las palabras y las acciones de varias generaciones de mujeres que ahora nos iluminan. Y hemos disfrutado de su creatividad.
Ha sido fantástico contemplar La tertulia y El mundo de Ángeles Santos en el Reina Sofía; ver de cerca La verbena de Maruja Mallo y La mujer con abanico de María Blanchard. Y nos gustaría conocer aún más. Disfrutar más. Aprender más. Charlar más. Imaginar más. Cuidarnos más.
Nuestras abuelas intelectuales no son una leyenda.Ni tan pequeñas, ni tan anónimas como nos hicieron creer. Ahora ya tenemos hilo directo con ellas. Y nos acompañan en el camino.
Además tenemos nuevas compañeras (y quizá también compañeros) de viaje. No vamos solas.
Todavía quedan chopos en la Resi. Y adelfas. El otoño dora su verdor y a través de las jojas a punto de desprenderse vemos un cielo azul nítido y acogedor. Levantamos la mirada y nos damos cuenta de que en nuestro pedazo de planeta, el que nos corresponde, olemos la vida y la esperanza.
sábado, 30 de octubre de 2010
Abuelas con pañoleta
Es otoño. Pero aún no ha llegado la lluvia. Luce el sol espléndido en Tabuyo del Monte. Y nos sorprende, atravesando la plaza de los Bolos, una mujer con su pañuelo a la cabeza. Una anciana enlutada toda ella, menos el mandil. Un reluciente delantal azul que parece de domingo y reluce sobre el negro como el día.
Ya son pocas las mujeres españolas, leonesas, que llevan el pañuelo, o la pañoleta, como dicen en mi pueblo.
La mujer vive sola y añora la compañía de su marido, que ya hace nueve años que se marchó ¿a ese cielo azul, azul, que cubre todo Tabuyo y su monte?
La mujer se ayuda de un bastón para encaminarse a un poyo para recibir los rayos de sol de la tarde. En casa, a esas horas y en este tiempo ya hace frío.
Es una imagen de dignidad. De vida sosegada. De añoranza.
Una silueta congelada en el tiempo.
Un pañuelo negro que se extingue.
¿Tienen algo en común nuestras abuelas y esas mujeres marroquíes, en su mayoría jóvenes, que vemos por la ciudad con "pañoleta"?
¿Pertenecen al mismo tiempo?
¿Son igual de libres?
Ya son pocas las mujeres españolas, leonesas, que llevan el pañuelo, o la pañoleta, como dicen en mi pueblo.
La mujer vive sola y añora la compañía de su marido, que ya hace nueve años que se marchó ¿a ese cielo azul, azul, que cubre todo Tabuyo y su monte?
La mujer se ayuda de un bastón para encaminarse a un poyo para recibir los rayos de sol de la tarde. En casa, a esas horas y en este tiempo ya hace frío.
Es una imagen de dignidad. De vida sosegada. De añoranza.
Una silueta congelada en el tiempo.
Un pañuelo negro que se extingue.
¿Tienen algo en común nuestras abuelas y esas mujeres marroquíes, en su mayoría jóvenes, que vemos por la ciudad con "pañoleta"?
¿Pertenecen al mismo tiempo?
¿Son igual de libres?
martes, 26 de octubre de 2010
Un alcalde sexista y vejador
La directora general de la Mujer de la Junta, Alicia García Rodríguez, ha tenido a bien contestar a la denuncia formulada en el Observatorio de Género de Castilla y León por las declaraciones del alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva,sobre la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín.
Dice su respuesta:
Valladolid, 25 de octubre de 2010
Buenos días, recibida su denuncia sobre las declaraciones emitidas por el Alcalde de Valladolid y difundidas por diversos medios de comunicación, en las que se descalificaba con connotaciones sexistas y vejatorias la imagen de una mujer, en concreto, hacia Dª Leire Pajin, Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, manifestamos nuestro más rotundo rechazo y desaprobación hacia las mismas.
Desde este Centro Directivo, se viene trabajando por la promoción de una imagen positiva de la mujer en todos los ámbitos de la vida, superando la imagen sexista que tradicionalmente ha estado arraigada en la sociedad, creando para ello instrumentos como el presente, que canalicen actitudes contrarias a la igualdad de las mujeres.
Agradeciendo su contribución al respeto a la igualdad entre mujeres y hombres, atentamente
LA DIRECTORA GENERAL DE LA MUJER
Alicia García Rodríguez
Ahora la Junta debería hacer públicas las quejas y también su postura. Pero, ¿cómo se castigan estas actitudes reiteradas y aplaudidas por corifeos machistas? Nadie en su partido le ha reprobado; nada le va a impedir presentarse a una lista electoral pese a ejercer el maltrato verbal.
Los micrófonos y los titulares amplifican su voz y su protagonismo. Los más zafios son los que salen en la foto. Las mujeres, aún no formamos parte de ese engranaje que conforma la opinión pública.
Es importante no callarse. Actuar. El silencio nos hace cómplices.
Dice su respuesta:
Valladolid, 25 de octubre de 2010
Buenos días, recibida su denuncia sobre las declaraciones emitidas por el Alcalde de Valladolid y difundidas por diversos medios de comunicación, en las que se descalificaba con connotaciones sexistas y vejatorias la imagen de una mujer, en concreto, hacia Dª Leire Pajin, Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, manifestamos nuestro más rotundo rechazo y desaprobación hacia las mismas.
Desde este Centro Directivo, se viene trabajando por la promoción de una imagen positiva de la mujer en todos los ámbitos de la vida, superando la imagen sexista que tradicionalmente ha estado arraigada en la sociedad, creando para ello instrumentos como el presente, que canalicen actitudes contrarias a la igualdad de las mujeres.
Agradeciendo su contribución al respeto a la igualdad entre mujeres y hombres, atentamente
LA DIRECTORA GENERAL DE LA MUJER
Alicia García Rodríguez
Ahora la Junta debería hacer públicas las quejas y también su postura. Pero, ¿cómo se castigan estas actitudes reiteradas y aplaudidas por corifeos machistas? Nadie en su partido le ha reprobado; nada le va a impedir presentarse a una lista electoral pese a ejercer el maltrato verbal.
Los micrófonos y los titulares amplifican su voz y su protagonismo. Los más zafios son los que salen en la foto. Las mujeres, aún no formamos parte de ese engranaje que conforma la opinión pública.
Es importante no callarse. Actuar. El silencio nos hace cómplices.
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