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domingo, 10 de junio de 2012

Lumbre minera

ANA GAITERO. Canto Rodado. Diario de León. Revista 10/06/2012 
A Isabel Carrasco le da igual que le dedicaran una sonora pitada en las justas de Hospital de Órbigo y está encantada de la vida de que los mineros se le colaran en el Palacio de los Guzmanes. Menos mal que no le parecen antiestéticos, como los lazos que recuerdan a las víctimas de violencia machista en la fachada del palacio.
Que hablen de mí... aunque sea mal, decía un político de la primera oleada democrática. Y funciona. Pedro Muñoz, el alcalde de Toreno, sacó a pasear a Jaimito sobre las posaderas del ministro de Industria. Su fama de «cojunudo» se extiende por la red, como la pólvora por las carreteras cortadas.
El golpe de efecto del senador socialista Ibán García del Blanco quedó noqueado por los populares (y populistas) desahogos verbales contra el ministro canario. Se aliviaron a gusto. Morano y Muñoz. Son políticos de mucha testosterona y a mineros no hay quien les gane. Han levantado sus propias barricadas alzando la voz frente al silencio del Gobierno. En medio del mutismo de otros senadores y diputados del PP como Alfredo Prada, Eduardo Fernández, Arancha Miguélez y Luis Aznar.
García la mangó
Pero al presidente le da igual. Rajoy puso cara de me da igual cuando el senador socialista le exigió ponerse al frente del problema del carbón. García se ganó el sueldo en su minuto de gloria. Lástima que ocultara el casco en una bolsa de papel. Y encima de Mango, empresa que la acaba de mangar despidiendo a una leonesa por estar embarazada y querer formar una familia monomarental.
El reportero Tribulete, el del TBO, se habría puesto las botas esta semana. No en vano se reclamó su presencia en Botines el día de la lucha de los medios de comunicación: «¡Vuelve Tribulete y mételes un paquete!», decía la pancarta de un veterano del periodismo de antaño. Alfredo Vidal lleva a gala haber maquetado en el Diario de León la muerte de Franco. Lo harías a conciencia, Al Vidal, no vaya a ser el demonio...
Ni un pelo
Es que la cosa, desde la minería hasta la prensa pasando por la enseñanza, la sanidad y los servicios sociales, está muy fea. Cierran los pueblos: 18 aulas de la ESO se van al garete y hasta las oficinas del paro echan la chapa. La cosa está muy fea. Por los recortes y porque hay mucho disturbio suelto. En los últimos años los gobiernos se han afanado en reforzar la supuesta seguridad ciudadana con un aparato policial al que es fácil dar la vuelta y ponerle el traje de aparato represor. Ahí están, estos son.
La toma de Ciñera fue un aviso de hasta dónde pueden llegar la ley y el orden. El subdelegado del Gobierno, Juan Carlos Suárez-Quiñones, se ha tirado a la piscina en bomba y no se le ha movido un sólo pelo porque le tiró el salvavidas el delegado del Gobierno, Ruiz Medrano. Y ya vimos lo que dan de sí las barricadas de los populares rebeldes. Pedro Muñoz se bajó los pantalones al día siguiente y se arrastró sobre la alfombra del Gobierno. A Rajoy, por ahora, no le han tocado ni un pelo. Se empachan de Soria, pero no más. Fracaso estrepitoso de la estrategia vocinglera.
Gracias a la mina
El conflicto minero exhala mucha testosterona y tienen que salir las mujeres con su dosis de histórica solidaridad. A ellas nunca les da igual, aunque no hay mujeres en la mina. Sólo a cielo abierto. Son las mujeres de los mineros. Desde muchos frentes.
Faith, unity and discipline. Fe, unidad y disciplina. Es el consejo de Tahira Habeen, una paquistaní que está en León gracias a la mina. Es viuda de minero. Que tomen nota en León. Toda la provincia tiene alguna deuda con la mina. Todo el país debe algo a las minas, que fueron el motor de la industrialización.
Los mineros son un ejemplo de dignidad, con desgraciadas excepciones. Mi afecto y solidaridad para el compañero Manuel Félix agredido por un sobrado de testosterona. Ojito con estos elementos que pueden estropear una lucha a la que se debe sumar toda la provincia el día 18. Con permiso de Chicho S. Ferlosio y en recuerdo de la huelgona del 62: Hay una lumbre en las cuencas... que calienta a España entera...

domingo, 3 de junio de 2012

Tomar las riendas

Canto Rodado. 3-06-2012. Por ANA GAITERO

Hace unos días conocí a Ramón Cocera. Está postrado en la cama por un enfisema pulmonar. Y recibe atención hospitalaria en casa, en Fuentesnuevas, al lado de Ponferrada. Me sobrecogió su historia. Cuando tenía nueve años salió de un pueblo de Jaén y se subió a un tren. Después de un largo viaje y de varios transbordos se apeó en Ponferrada.
Corrían los años 40 y toda la mano de obra era poca para trabajar en las minas de carbón. Con tan corta edad fue contratado como pinche del minero en Victoriano González, la empresa que explotó, hasta 1990, el pozo de Santa Cruz del Sil donde están encerrados ocho mineros en uno de los frentes de esta batalla final por el carbón. Detrás de Ramón Cocera vino toda la familia a Páramo del Sil.
Su caso no fue único. Miles de personas emigraron del sur a las cuencas mineras en busca de trabajo. En las últimas dos décadas se ha producido el efecto contrario. Los municipios del carbón se han vaciado y su destino es como el de un barco a la deriva que vaga fantasmalmente en medio de la niebla.
Tiene razón Manolo Sierra. El oficio de minero no debería existir ya. Es un trabajo duro y penoso. ¿Cuántos han perdido la vida y la salud en los negros pozos? A falta de otras soluciones y alternativas que no hagan depender a las personas de oficio tan peligroso hay que defender con uñas y dientes a los mineros que quedan en León. Son empleos que generan más empleo a su alrededor. Tres por uno.
El pintor y muralista lacianiego lo tiene muy claro: solidaridad, sí; pero sólo con los mineros y sus familias. Me sumo a sus palabras.
En bancarrota
Hoy el problema de los mineros se diluye en el contexto caótico y pesimista de un país en bancarrota. El país de Bankia rota, la Bankia de Rato y ratas políticas varias. Manirrotas ratas que nos han colocado a los pies de los caballos de Alemania.
Un país que se gobierna a golpe de ocurrencias. Como en León que tiene un concejal de Deportes que piensa sacar de la ruina al Ayuntamiento con un campo de pádel. O mucho rico hay por aquí o mucho me temo que acabaremos comiéndonos en campito, como nos hemos tragado el grandioso campo de fútbol de Mario Amilivia rebautizado con el no menos pomposo nombre de Reino de León.
Está claro que la clase política no nos va a sacar de la crisis, la tremenda depresión en la que hemos entrado y a la que los gurús del Financial Times dan por lo menos diez años de vida. Lo mismo que han dejado morir a las cuencas, dejarán morir al país entero o lo venderán. Vamos a tener que empezar a rescatar la memoria de los pueblos leoneses, en los que lo único que se llena son los cementerios. Como el deToral de los Guzmanes que ya no tiene sitio para más almas.
Hacia la utopía
En la historia de muchos pueblos hay auténticas gestas de supervivencia. Como la que relató Ramón Carnicer de la aldea berciana de Villadecanes que, con el trabajo de sus hombres y mujeres, llevó al pueblo los «atractivos y comodidades urbanas» en un intento de acabar con la emigración. Hoy Villadecanes está poco poblada, pero tiene muchas casas arregladas y no le falta de nada. Es un lugar privilegiado desde el que se ofrece «la espléndida visión del gran círculo geográfico del Bierzo», como escribió Carnicer en 1976. Por cierto, que el villafranquino es hijo adoptivo de este pueblo donde han bautizado la plaza con su nombre.
Posiblemente sea una utopía pensar que la iniciativa individual y colectiva, sumadas, puedan rescatarnos de este estado de caos. No hacer nada es peor. Es la muerte segura.