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domingo, 27 de mayo de 2012

Eutanasia al carbón


Por Ana Gaitero

Hace una friolera de años me colé ingenuamente en una reunión de empresarios mineros con el director general de Minas en el Hotel Palace en Madrid. Mi condición femenina me delató a los pocos minutos. El entonces subdirector general de Carbones, Juan Antonio Martín, me invitó amablemente a esperar en el pasillo.
Al finalizar la reunión, Mario Moliner, entonces presidente de Apema, me entregó el documento con el que el Ministerio de Industria inició el proceso de reconversión del carbón en España. Para las cuencas mineras de León fue el principio de una lenta agonía con la que el PP quiere acabar aplicando una eutanasia por asfixia rápida. Sin tregua. Un ministro canario es el testaferro de Rajoy en el estrangulamiento del carbón.
Los sucesivos gobiernos, del PSOE y del PP, han ido poniendo la puntilla a una política que viene impuesta por la Comisión Europea y cuyo resultado es que mientras la producción de carbón y el consumo aumentan en el mundo, en España disminuye. La falta de soberanía de los gobiernos, como dijo Cayo Lara, mengua la democracia y condiciona la economía.
La combustión limpia se presenta como la única alternativa a los efectos medioambientales del carbón, pero para cuando llegue no quedarán minas en León y será muy difícil volver a poner en explotación los pozos cerrados.
Cómplices
Todo hay que decirlo. El empresariado minero leonés ha sido cómplice del fin de la estirpe del carbón. No olvidemos la alegría con que han recogido subvenciones mientras aumentaba el tráfico de carbones del puerto de Gijón a las térmicas de León. Y ha costado muy caro a todo el país. Como han sido cómplices las administraciones local y autonómica que han utilizado los fondos mineros para maquillar sus inversiones en infraestructuras sin poner un euro propio.
Andando el tiempo, Juan Antonio Martín se convirtió en la mano derecha del grupo Victorino Alonso, aquel empresario que poco antes de hacerse cargo de la Minero Siderúrgica de Ponferrada declaró en un juzgado de León que su único patrimonio era una moto que le había regalado su padre. Cosas de la vida, supongo, que ahora sea uno de los magnates de la minería en León, junto a los del Valle de toda la vida y a Manuel Lamelas Viloria.
Camaradas
Dicen los mineros que le conocen del tajo que Victorino Alonso es un trabajador infatigable. Que se mancha los pantalones y se mete horas y horas en la mina con un bocadillo, cosa que no aguantan muchos ingenieros. No lo dudo. Yo creo que también es muy hábil para utilizar a los trabajadores. A los tiempos de la moto suena lo de camarada Victorino.
La cuestión es cómo va a digerir el PP leonés la tragedia minera si Soria llega a consumar el ahogamiento de las minas de carbón, antes incluso del plazo puesto por Europa (2018) para acabar con las ayudas a las minería energética. Este gobierno está empeñado en demostrar a Merkel o a quien sea que hace los deberes y lo siguiente. Que es más merkelista que los banqueros alemanes.
Más allá del PP
La postura más coherente es la que ha anunciado el alcalde de La Pola de Gordón. Abandonar el PP. Claro que el PP oficial de León, el de Isabel Carrasco, hace tiempo que le ha abnadonado a él y a todos los que han osado plantar cara a la presidenta. Paco Castañón tiene a su favor que es un alcalde que ha sabido estar al lado de la gente de su municipio y tiene un capital político propio. Más allá del PP hay vida política, habrá pensado.

sábado, 19 de mayo de 2012

Una chica como yo *


Por Ana Gaitero



Autoridades,  colegas, amigas y amigos
Buenas tardes:
Los pequeños detalles son auténticos tesoros. Tan solo uno basta para enriquecer el instante que pasa y cambiar el mundo”. Los pájaros, de Germano Zullo.
El valor de las pequeñas cosas
Hace unos días, cuando me comunicaron que había ganado el Premio Fabián Estapé por el reportaje “El campo más verde”, un colega encontró paradójico que una periodista que ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a las causas sociales reciba un premio de periodismo económico.
Yo misma me sentí una extraña en este foro hace cuatro años cuando recogí el primer galardón, compartido entonces con una joven periodista, Marga Luengo, a día de hoy una de las casi siete mil personas que han perdido su empleo en el periodismo desde que empezó la crisis.
¿Qué hace una chica cómo tú en un sitio cómo éste?, me preguntaba, cantando por lo bajo, para sosegarme, la canción de los Burning. Una chica que había estudiado periodismo con la ilusión de contar historias más que de hacer números.
Pero resulta que detrás de la gente siempre está la economía. Y la economía, pienso yo, debe estar al servicio de las personas. Yo misma fui educada en un colegio de la obra social de la Caja. Esa que ahora no sabe, ni contesta a la sociedad que llama a sus puertas. Y acudí a un instituto público y luego fui a estudiar a Madrid a la universidad pública porque había becas y manos para trabajar.
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En esta ocasión mi intrusismo en el Estapé puede ser aún más grave. Es cierto que la Asociación Leonesa de Periodistas ha cambiado el apellido del premio –ahora se llama socioeconómico- lo cual daba una cierta oportunidad a mi supuesto perfil o estereotipo de periodista de lo “social”.
Pero voy yo y presento un trabajo sobre agricultura y ganadería. Y resulta que la economía agrícola ha sido expulsada del Samuelson, una de las ‘biblias’ en las que estudiantes de económicas y también de periodismo aprenden las nociones básicas de la economía.
 “Lo pequeño es hermoso”, señalan los autores, al indicar en el prólogo de la décimo octava edición que el libro ha perdido un cuarto de su peso:  “Hemos eliminado la economía agrícola, los sindicatos, la economía marxista, la falacia del peso de la mano de obra y la economía de la salud a fin de dejar espacio para la economía ambiental, la economía de redes, los ciclos reales de negocios y la economía financiera”.
Me tranquiliza leer el párrafo completo, pues el reportaje ahora premiado encajaría en una parte de la doctrina económica salvada por el Samuelson: ¿quizás la ambiental al tratarse de un trabajo sobre la ganadería y la agricultura ecológicas en la provincia de León?
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La vida está llena de paradojas, me digo a mí misma: “Tú que eres feminista y defensora de la paridad eres premiada por un jurado absolutamente masculino”. Pero no se trata de mí, sino del lugar que ocupan las periodistas, economistas, empresarias… las mujeres en general. O mejor dicho, de los lugares que no ocupan. Porque haberlas, haylas.
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Dicho ésto, sigo confusa e inquieta porque, personalmente, no acabo de encontrar la conexión entre la realidad de la economía, la que cada día sufren, sufrimos, millones de personas, y la economía financiera que manejan unos pocos para beneficio de unos pocos con el obtuso lenguaje de la prima de riesgo y el rating de solvencia; o la obscenidad de los CDS, que no es un partido político resucitado, sino los ‘credits defaults swap”, seguros que para sus tenedores convierten la caída de Grecia en una opción más ventajosa que su salvación.
Hemos pasado de la burbuja inmobiliaria al desapalancamiento de los bancos, pero estamos en la sima más profunda de la crisis. Y aquí pongo en entredicho el razonamiento de mi colega: la economía está íntimamente ligada a lo social. Siempre ha sido así.
Y ahora más que nunca. Porque la crisis económica se está llevando por delante los derechos laborales y servicios sociales. El supuesto estado del bienestar es arrasado por el sunami de la desregulación laboral y las amputaciones irreparables en sectores básicos,  como son la educación, la sanidad y los siempre olvidados servicios sociales.
El Estado ha recortado un 40% el presupuesto que dedicaba a los servicios sociales básicos, tal y como denunció estos días en León la presidenta del Consejo de Colegios de Trabajo Social. El desmantelamiento de los servicios sociales da paso a un sistema de beneficencia y caritativo para la gente empobrecida por la crisis y, paralelamente, a una red privada sólo al alcance de las rentas más altas y privilegiadas.
Cada vez hay más gente cerca del ropero de Cáritas y más lejos de las marcas del fashionismo.
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La crisis es económica, pero lo es sobre todo de valores porque, entre otras cosas, socava las bondades de la democracia representativa: si la hoja de ruta de los mercados priva de soberanía a los gobiernos, la promesa del mandato popular a través de las urnas se convierte en auténtica agua de borrajas. No digamos ya las promesas electorales, que andan por los suelos y por debajo de las alfombras de La Moncloa.
Ahora que se cumplen doscientos años de la Constitución de 1812 es oportuno recordar el contenido de su artículo 13, que dice: “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”.
Está claro que dos siglos después, la felicidad del pueblo es una asignatura pendiente de los Gobiernos. Ahora su misión parece que es amargarnos la vida, “por nuestro bien”. Pero no es verdad que “Quien bien te quiere te hará llorar”. Ya vamos aprendiendo que el amor es otra cosa.
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Se oye decir a la gente “volvemos a los años 60” o “hay que regresar al campo”. Frases que en el fondo hablan de la tremenda involución que se está produciendo en nuestra sociedad y de la necesidad de un cambio de rumbo.
Cada vez son más las personas que deciden pasar de la indignación a la acción. La primera generación agroecológica de León es una avanzadilla de la nueva economía social, basada también en el comercio justo, en la creación de redes de apoyo mutuo y en el respeto al medio ambiente, a la salud de las personas y a los derechos humanos. Basada en el amor al planeta.
La primera mujer Nobel de Economía (2009), Elinor Ostrom, fue premiada como estudiosa destacada en el área de recursos compartidos o bienes comunes y en particular en cómo los seres humanos interactúan para mantener a largo plazo los niveles de producción de bosque, recursos hidrológicos, pesca, sistemas de irrigación y pastizales.
Ayer mismo recayó el premio Príncipe de Asturias a las Ciencias Sociales en la filósofa Marta Nusbaum, cuyo pensamiento se basa en el convencimiento de que quienes entienden de distinta manera lo que es el bien “pueden ponerse de acuerdo sobre principios éticos universales, aplicables allí donde se dé una situación de injusticia o discriminación”.
No son hechos aislados. En la aldea global hay conexiones infinitas entre lo grande y lo pequeño. El fin de semana pasado se celebró en Ponferrada la I Feria de la Sostenibilidad y hoy arranca en León el Festival Mundo Ético con una nueva pedalada del colectivo Bici Crítica. La Oficina Verde de la Universidad de León y famosos como Javier Pascual, Raúl Quijano y Manolo Martínez se suman al impulso de esta masa crítica que ha ido creciendo en las calles de León los últimos jueves de cada mes. Al menos por hoy son noticia.
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Porque al periodismo imperante de hoy le cuesta ver y dar las noticias de la calle, las de andar por casa y que más interesan a la gente. La crisis en los medios de comunicación no se puede reducir sólo a la revolución digital. Hay también una crisis de contenidos. Con todos los medios tecnológicos a su alcance, los medios de comunicación de masas viven cautivos de las agendas políticas y llegan a rechazar aquello que no llegue vía comunicados o convenientemente filtrado por el gobierno de turno, la facción del partido correspondiente o influyentes personajes del mundo empresarial, social o cultural.
Prácticas que por un lado facilitan la vida del periodista, por otro se han convertido en trampas para hacer información digna. El mismo gabinete de prensa que te manda notas y hasta fotos de las hazañas cotidianas del político o institución al que sirve, te niega el acceso a fuentes de información imprescindibles para contrastar una noticia o completar un reportaje. Simplemente no contestan a las preguntas o te remiten al gabinete de prensa de la Consejería de turno.
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He recibido estos días muchas muestras de reconocimiento y afecto por parte de personas cercanas y de algunas que ni siquiera conozco. Mi compañero Emilio Gancedo me definió en un generoso artículo como una periodista que “pisa más tierra que moqueta”. Realmente me sentí halagada. Pero es bien cierto que he tenido la oportunidad de desarrollar mi trabajo al margen de esa agenda cocinada porque el periódico para el que trabajo, el Diario de León, y sus sucesivos editores y directores han apostado por crear y mantener espacios periodísticos propios, en los que la investigación y el trabajo a pie de calle tienen un importante peso. Martínez Carrión, Fernando Aller y Pablo Lago, los tres directores que he tenido.
Pienso que nuestra misión como periodistas no es sólo informar, sino reivindicar estos espacios y llevar la voz de la calle a las historias que contamos. No se trata sólo de lo que nos den o dejen hacer. Se trata de no conformarse con lo que hay. De quejarse un poco menos y hacer un poco más.

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Por primera vez, el pasado 3 de mayo, día mundial de la Libertad de Expresión, centenares de periodistas salimos a la calle en España para reclamar un periodismo digno. Incluso en León, donde parecía imposible.
Periodismo digno es hacer información con rigor y estar al servicio de la sociedad. Para eso hace falta que haya periodistas en las redacciones y pluralidad de medios informativos. Hacen falta sueldos dignos y no dar marcha atrás en los logros que heredamos de las luchas de quienes nos precedieron. Que la crisis no se convierta en una excusa. En la prensa y en todos los rincones de la sociedad.
Suscribo con la periodista y escritora leonesa Olga Rodríguez la cita de Eduardo Galeano, que ella ha escogido para encabezar su libro “Yo muero hoy”, presentado el martes en León: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Súmemonos a esa gente pequeña que hace pequeñas cosas desde lugares pequeños.
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Agradezco al jurado la valoración que ha hecho de este trabajo, que para mí representa el valor de las pequeñas cosas como motor de cambio en el mundo.  También estoy agradecida a los agricultores y agricultoras que tan generosamente me ayudaron a prepararlo compartiendo sus experiencias desde Matalabos del Páramo y Matadeón de los Oteros a Quilós, en las fértiles tierras bercianas, donde empecé mi carrera profesional.
Quiero mencionar también las espléndidas fotografías que Jesús Salvadores y Ana Barredo pusieron a este reportaje. Y al compañero Luis Cano por la maquetación.
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En este día de celebración no puedo dejar de recordar a unas personas muy importantes que nos han dejado y suponen grandes pérdidas para la ciencia de la economía y para la profesión periodística:
Al profesor Fabián Estapé que da nombre y prestigio a este premio.
A Vicente Pueyo, redactor jefe y compañero del Diario de León desde que empecé a hacer prácticas en aquella legendaria redacción de Lucas de Tuy.
A Maite Almanza, la incansable y risueña periodista del Diario de León en Astorga, La Maragatería, La Bañeza, La Cabrera…
Y a José Luis Estrada, que también fue compañero del Diario en mis comienzos y nos dejó en herencia su libro ‘A la plaza’
Se merecen nuestro homenaje, recordando y rescatando de la hemeroteca su contribución al periodismo y el servicio que prestaron a León con sus plumas.
Muchas gracias (y mucha suerte, añado ahora).



 *Discurso leído el 17 de mayo de 2012 en el Hostal de San Marcos de León en el acto de entrega del IV Premio de Periodismo Socioeconómico Fabián Estapé convocado por la Asociación de la Prensa de León (APL) y patrocinado por la empresa Construcciones Lorenzo García Blanco.

martes, 15 de mayo de 2012

El césped parlante *

El alcalde no despide. Sólo suprime puestos de trabajo. La era de los eufemismos ha ganado un nuevo militante. Llamar a las cosas por su nombre en los tiempos que corren se va poniendo cada vez más difícil. Ni siquiera Emilio Gutiérrez, que es licenciado en filología anglogermánica, habla claro. ¿Será diferente irse al paro por un despido que por te supriman el puesto de trabajo? ¿Será más pírrica la indemnización por una cosa que por otra? ¿Sufre más la persona despedida que la suprimida?
Es difícil encontrar respuestas en esta ceremonia de la confusión que invita, cada vez con más brío, a pensar por uno mismo y por una misma. Cobra actualidad la autogestión de la realidad, que no es lo mismo que el yo me lo guiso y yo me lo como.
Han forrado el hall de la Facultad de Filosofía y Letras con un cuadrilátero de césped que no es un campo de fútbol, aunque lo parece. Debe ser tan caro como el que usan para que corran las estrellas del universo detrás del balón en los grandes campos de fútbol, incluido el de la paupérrima y terceradivisionista Cultural.
Se mueven
Con el césped muerto han escrito una palabra que, según se mire, tiene distinto significado. Si uno se sitúa cara al este, o sea desde la entrada principal, la palabra es inglesa: ON. Desde el lado contrario, se lee NO. Pero no me parece un mensaje contradictorio. Para mí, es ponerse las pilas y empezar a decir no, aunque sea muy simple.
Algo parecido deben pensar los estudiantes leoneses que esta semana salieron ejemplarmente a la calle para exigir menos recortes y una universidad con igualdad de oportunidades. Seis mujeres llevaban la pancarta con los hashtags del Twitter: ULeSeMueve y NoAlTasazo. En Filosofía y Letras, además de arte sobre el césped, han hecho cuentas, para que digan que los de letras no saben de números, y la conclusión no puede ser más desalentadora para quienes tenemos hijas e hijos en edad de estudiar. Desalentar la formación universitaria por la vía del dinero no puede ser más empobrecedor para un país. Tiene que haber otras fórmulas.
Médicos en Hungría
Me dicen que en Hungría a los estudiantes que no van a clase les echan de la universidad para que dejen la plaza a quien quiere prepararse de verdad. Y me cuentan que los profesores son respetados y, si el alumnado lo considera oportuno, hasta aplaudidos al finalizar la clase. Y que las clases no son un monólogo del profesor escuchándose a sí mismo. Insólito, ¿verdad?A lo mejor hay que copiar algo de esta Europa emergente que está convirtiendo en negocio la formación de futuros médicos.
Tampoco dice nada bueno de un país que forma a sus jóvenes para exportarlos a Alemania, Inglaterra, Francia... como si fueran mercancía, mientras atiborramos nuestra bolsa de la compra de mercancía alemana o china. A esto se le llama descapitalizar a un país. Globalizados estamos.
IBI a la vista
Y con el IBI a la vista y mermando la cuenta corriente. No entiendo que el Ayuntamiento mendigue créditos para devolver el 50% del IBI indebidamente cobrado por el gobierno socialista y leonesista. Se podría ahorrar los intereses descontando, aunque fuera a plazos, una cantidad a cuenta del año en curso. Y francamente, es más urgente arreglar otras cosas, no destruir servicios. Menos aún se entienden los miramientos con el patrimonio de la Iglesia a la hora de cobrar impuestos como el IBI. Y más difícil de entender que se nacionalicen los tóxicos de Bankia sin depurar responsabilidades. Ni a Rato. Ni al Banco de España.


*El jardín encendido, obra del artista leonés Alfredo Omaña, acoge durante el mes de mayo de 2012 la XIX edición de El Hall Transformado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León.

sábado, 12 de mayo de 2012

LA ÚLTIMA CARTA

Cada día iban al club de pensionistas. Ella a jugar a las cartas. Él a la biblioteca. Regresaban a casa con la conversación navegando entre los órdagos del tute y las malas noticias de la prensa. Un día él le dijo: "Si algún día falto no dejes de venir aquí a jugar a las cartas con tus amigas". Ella le miró perpleja. Y se despidieron en el pasillo del club. Sus siluetas se reflejaban en el brillo de las baldosas. Al poco rato una mujer de uniforme se acercó a la mesa donde las señoras jugaban a los naipes. Le habló en voz baja, casi en silencio. Las cartas se deslizaron sobre sus dedos en la mesa, lentamente, con pereza y echó a andar sin comentarios. Entró en la biblioteca y alcanzó a tocar el hombro izquierdo de su marido, luego el derecho, la espalda entera y su rostro, por fin. No tenía aliento.

lunes, 7 de mayo de 2012

Viajes

Canto rodado.
Por Ana Gaitero
Revista Diario de León. 06-05-2012

Menudo viaje le ha metido el alcalde de León al personal municipal. Sobre todo a los obreros. Ahora que los sindicatos recuperaron el vocablo, venido a menos en la época de los nuevos ricos, durante los mítines de la fiesta del 1º de Mayo. En la Plaza Mayor de León se viajó desde los bajos fondos de la crisis hasta el fondo de la poesía, que es la vida, con el tú puedo y yo quiero, compañero, de Luis Pastor y Lourdes Guerra.

Viaje a ninguna parte. Primero se deshacen del personal y luego de las atribuciones. La cantinela de las competencias impropias —que se lleva entonando años en el Palacio de los Guzmanes— ha prendido en el Ayuntamiento de León. A este paso en vez de fusionar ayuntamientos hay que disolverlos por inútiles. Y a la Diputación de León, además, por difundir comunicados con faltas de ortografía y ofrecer en su web datos erróneos de la población municipal.

Hagamos un concurso escolar para que nos iluminen los niños y las niñas: ¿Para qué sirve un Ayuntamiento? Quizá sea una buena alternativa al de ¿Qués es un Rey para tí? que S.M. ha dejado de capa caída porque cualquier criatura puede responder con un tiro por la culata. Y bastante tiene la monarquía española con los infantes propios, los yernos y demás familia.

Bodas municipales

Andan detrás de los pequeños municipios para que se junten. Y León, San Andrés, Villaquilambre... no dan ejemplo. Ni tampoco Ponferrada y Camponaraya. Son los grandes ayuntamientos los que más dinero ahorrarían. Y los que mejor servirían a la ciudadanía con servicios eficaces e integrados. Pero hay que comprender que cada municipio tiene su personalidad. Y su Corporación. Inamovible. Impagable. Para bodas estamos.

A los pequeños, que les den. Se les trata como si no existieran en el sombrío panorama demográfico de la provincia. Y, sin embargo, son los que más alegrías nos dan. Por naturaleza, por tradición y por espacio vital. Por buena leche y mejores uvas. Porque la primavera, y también la memoria, hay que ir a buscarlas al campo. Es más, en León quien no tiene pueblo no es nadie. Por eso la presidenta Carrasco tiene 1.400.

Venidos a menos

La Junta objeta a la fusión municipal, para no mojarse, mientras el Gobierno de Rajoy, con Gallardón a la cabeza, se dedica a rapar la planta judicial. Los juzgados de Astorga, La Bañeza, Villablino, Cistierna y Sahagún están con las barbas a remojar. ¿Y quién no?

Un pueblo se muere cuando cierra la escuela. Perder un juzgado es como convertirse en una familia venida a menos. Ahí están las casas blasonadas de Murias de Paredes, antigua cabecera de partido judicial. Pero de ésto se repone hasta el pueblo más pequeño. En Murias de Paredes tienen compañía teatrera ambulante con gran éxito en Omaña, Laciana y Babia.

Peor es que te nieguen el derecho a la salud y que tu tratamiento contra el cáncer se ponga, aún más, en manos de empresas privadas. Los globos sonda del consejero de Sanidad son obscenos. Lo mismo que las triquiñuelas de la gerencia del Hospital de León para acabar con las listas de espera en Urología. Los médicos tienen orden verbal de no incluir al paciente en lista de espera cuando indican la intervención. El paciente figurará sólo cuando le vea el anestesista. Y lo peor está por llegar.

Mientras tanto, dancemos, que «agudiza los sentidos y contribuye al bienestar colectivo». Y gocemos del viaje, como si fuera a Ítaca, con Kavafis o a Katmandú, con Iciar Bollaín y Victoria Subirana. Villafranca del Bierzo, Róbriga en el universo literario de Ramón Carnicer, cerró ayer una nueva etapa del centenario viajero promovido desde la Universidad de León. Hizo Carnicer viajes largos, llenos de aventuras y de experiencias. A lo Konstantinos Kavafis, diría yo, ahora que Grecia está tristemente de moda y se nos pone como espejo de la que se nos viene encima. La tele belga ha viajado a Marinaleda porque no tiene paro. Allí o povo é quem mais ordena.

jueves, 3 de mayo de 2012

KATMANDÚ EN ASTORGA

Astorga nos regala este sábado el estreno de la película de Itziar Bollaín, "Katamandú: Un espejo en el cielo". Y nos trae el regalo su inspiradora: Vicky Subirana. Maestra española que en los últimos años ha desarrollado un proyecto educativo en Nepal. Es el sábado 5 de mayo en el Cine Velasco de Astorga. Cuesta 5 euros. Un regalo para la Fundación Eduqual.
Vicky Subirana escribió el libro "Una maestra en Katmandú". Marifé Santiago Bolaños nos ha hablado con pasión de este proyecto y de esta mujer en las tardes astorganas que compartimos un grupo de mujeres y algunos hombres desde hace dos años.
La maestra Victoria Subirana nació en Ripoll en los años 50 y fue la primera mujer de su familia que consiguió estudiar y labrarse un futuro como maestra. En 1988 un viaje a Nepal cambió su vida. Y se transformó en Vicky Sherpa. "Nadie tiene la verdad por eso me dejo llevar por la vida con los ojos muy abiertos", ha dicho esta mujer.
Gracias a su empuje en 12 años ha conseguido abrir dos escuelas para niños y niñas y dos para personas adultas que atienden a 1.200 personas.
Vicky Subirana es un regalo de verdad. Y nos trae Katmandú a Astorga. No te lo pierdas.